La literatura infantil se hace eco de la diversidad sexual

a1La literatura infantil se hace eco de la diversidad sexual

En los últimos meses la agenda temática del género se amplió con el surgimiento de nuevos sellos y títulos que visibilizan cuestiones como la diversidad sexual, la subrogación de vientres y los nuevos paradigmas familiares.

Un paso más allá en la tendencia a instalar problemáticas reales que la literatura infantil y juvenil tradicional siempre retaceó bajo la sentencia “con los chicos de eso no se habla”, en los últimos meses la agenda temática del género se amplió con el surgimiento de nuevos sellos y títulos que visibilizan cuestiones como la diversidad sexual, la subrogación de vientres y los nuevos paradigmas familiares.

La aparición de estos emprendimientos de origen independiente centrados en los derechos de las personas Lgbti se entronca con una avanzada jurídica que ya tiene correlato en 16 países, entre ellos España -que en 2004 aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo-, Argentina (que lo legalizó en julio de 2010) y Uruguay, mientras que en otros como Colombia o Venezuela se suceden los debates con vistas a lograr el mismo resultado.

Hace tres años, una estudiante de letras llamada Sofía Olguín fundó ‘Bajo el arco iris’, la primera editorial infantil y juvenil LGBT de la Argentina y de América latina que hoy tiene más de quince títulos editados en versión e-book y se pueden descargar gratis de su página en internet.

El sello surgió a partir de una preocupación recurrente -la cantidad de noticias que circulaban sobre suicidios de niños y adolescentes gays, lesbianas o trans- y ostenta un catálogo integrado por textos de 16 narradores y otros tantos ilustradores que proceden de todo el continente y visibilizan cuestiones como el amor entre personas del mismo sexo, el matrimonio gay, la adopción homoparental y la identidad de género.

Otro de los sellos dedicados al tema es La Mariposa y la Iguana, un emprendimiento que fundaron las poetas Dafne Pidemount y Leticia Hernando y que tuvo su punto culminante con “Pollera pantalón”, el título más vendido desde que fundaron la editorial, en 2006.

En el campo ensayístico, la temática se fortalece con el reciente volumen “Los mundos posibles. Un estudio sobre la literatura Lgbttti para niñxs”, donde la periodista Gabriela Larralde se interroga sobre la manera en que la literatura para niños retrata a las familias homoparentales y cómo aparecen representadas las identidades de género en este tipo de relatos.

El trabajo de esta licenciada en Ciencias de la Comunicación comenzó en 2011 cuando detectó un campo escaso de información sobre los tipos de libros centrados en temáticas de identidad de género disponibles en el mercado: habló con libreros, editores y autores y así le fue dando forma a su texto, que ahora pasa a ser el primero en la materia sobre literatura infantil centrada en sexualidades alternativas.

Dentro de las iniciativas afines se cuenta también el sello Molinos de Viento, que nació hace más de un año para reforzar la circulación de libros sobre este nuevo repertorio de temáticas que abarcan la homoparentalidad, la adopción, la subrrogación de vientres, el bullying y la diversidad sexual.

a5La literatura juvenil y los nuevos modelos de familia

Por Milena Heinrich
Las editoriales comienzan a abordar  los temas que surgen de los cambios en la sociedad, como matrimonio gay, adopción homoparental e identidad de género.

Un paso más allá en la tendencia a instalar problemáticas reales que la literatura infantil y juvenil tradicional siempre retaceó bajo la sentencia “con los chicos de eso no se habla”, en los últimos meses la agenda temática del género se amplió con el surgimiento de nuevos sellos y títulos que visibilizan cuestiones como la diversidad sexual, la subrogación de vientres y los nuevos paradigmas familiares.

La aparición de estos emprendimientos de origen independiente centrados en los derechos de las personas LGBTI se entronca con una avanzada jurídica que ya ha tiene correlato en 16 países, entre ellos España -que en 2004 aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo-, Argentina (que lo legalizó el 15 de julio de 2010) y Uruguay; mientras que en otros como Colombia o Venezuela se suceden los debates con vistas a lograr el mismo resultado.

Hace tres años, una estudiante de letras llamada Sofía Olguín fundó Bajo el arco iris, la primera editorial infantil y juvenil LGBT de la Argentina y de América latina que hoy tiene más de quince títulos editados en versión e-book y se pueden descargar gratis de su página en Internet.

El sello surgió a partir de una preocupación recurrente -la cantidad de noticias que circulaban sobre suicidios de niños y adolescentes gays, lesbianas o trans- y ostenta un catálogo integrado por textos de 16 narradores y otros tantos ilustradores que proceden de todo el continente y visibilizan cuestiones como el amor entre personas del mismo sexo, el matrimonio gay, la adopción homoparental y la identidad de género.

“La idea es llegar a todas las escuelas -sostiene Olguín-. Yo no escribo esta literatura sólo para los hijos de familias homoparentales que crecen en un ambiente donde no hay ese tipo de discriminación. Escribo para los hijos de familias no homoparentales, para que no crezcan con los prejuicios que crecimos todos”.

Bajo el arco iris ofrece títulos como “La magia de una sonrisa”, de Verónika Bohorquez y Marí­a Lemus; “Mi conejo Mirlo”, de Sofía Olguín y Silfos; “Rosa y Julieta, mamás”, de Daniel Oropeza y Silfos; y “El prí­ncipe Flint”, un cuento de amor en verso escrito también por Olguín­.

Otro de los sellos dedicados al tema es La Mariposa y la Iguana, un emprendimiento que fundaron las poetas Dafne Pidemount y Leticia Hernando y que tuvo su punto culminante con “Pollera pantalón”, el título más vendido hasta la fecha desde que fundaron la editorial, en 2006.

El último libro publicado en el rubro infantil por esta editorial es “Una historia de amor muy espacial”, una obra de Marí­a Laura Sabino que cuenta con una ilustración muy sutil y está centrada en una familia homoparental encabezada por dos madres, Lucrecia y Ana, confrontadas por una bruja que las quiere separar.

En el campo ensayí­stico, la temática se fortalece con el reciente volumen “Los mundos posibles. Un estudio sobre la literatura LGBTTTI para niñxs”, donde la periodista Gabriela Larralde se interroga sobre la manera en que la literatura para niños retrata a las familias homoparentales y cómo aparecen representadas las identidades de género en este tipo de relatos.

El trabajo de esta licenciada en Ciencias de la Comunicación comenzó en 2011 cuando detectó un campo escaso de información sobre los tipos de libros centrados en temáticas de identidad de género disponibles en el mercado: habló con libreros, editores y autores y así le fue dando forma a su texto, que ahora pasa a ser el primero en la materia sobre literatura infantil centrada en sexualidades alternativas.

“Los mundos posibles…”, editado por Blatt & Ríos, recorre más sesenta títulos editados en todo el mundo en los últimos 12 años, todos ellos a tono con el requisito central: la presencia de por lo menos un personaje o tema que pueda inscribirse dentro del campo LGBTTTI (Lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales e intersexuales), publicados entre el 2000 y 2012.

“La mayorí­a de los cuentos son maravillosos (incluyen un elemento mágico o maravilloso) o realistas (buscan asemejarse a la realidad). No existen muchos cuentos del tipo bestiario, donde los protagonistas sean animales, ni cuentos de ciencia ficción, ni de terror o suspenso”, destacó Larralde a Télam.

Dentro de las iniciativas afines se cuenta también el sello Molinos de Viento, que nació hace más de un año para reforzar la circulación de libros sobre este nuevo repertorio de temáticas que abarcan la homoparentalidad,  la adopción, la subrrogación de vientres, el bullying y la diversidad sexual, condensadas en los primeros tres títulos de la editorial: “¿Cómo llegué a este mundo”, “Hay muchas cosas que están bien” y “Anita y sus dos mamás” .

“Con la ley de matrimonio y la de identidad de género salieron cosas a la luz y demostraron que no habí­a nada extraño, toda esa oscuridad que se le daba a la homosexualidad se empezó a disipar. Y en este contexto, el común de la gente comenzó a darse cuenta que no pasa nada con eso”, contó en diálogo con Télam Darío Fernández, quien junto a su marido Hernán Klein, es responsable del sello distinguido en septiembre por la Legislatura Porteña,

Las “condiciones” para que aparezca este tipo de material para los más chicos estaban dadas, “era una necesidad”, aseguró el editor y proyectó que “ahora van a empezar a aparecer y es sano que empiecen a hacerlo porque reflejan realidades”.

La oferta se completa con 24 libros disponibles en la Librería de Mujeres sobre temas instalados pero aún no tan abordados, como lo son las jefas de familia o los oficios de mujeres tradicionalmente vinculados a los varones, o la iniciativa del sello Uranito, que este año publicó “¡Mi familia es de otro mundo!”, un libro sobre la diversidad de paradigmas familiares y aportó su testimonio a esta tendencia, acrecentada con más fuerza durante el último año.

María Victoria Pereyra Rozas, a cargo del sello de la Librería de Mujeres -que además exporta sus libros a países de América latina a falta de material en la región- contó que en este tipo de relatos solo se conseguían en España: “Aquí­ hubo que luchar contra la estructura de la literatura infantil instalada hace muchos años con la idea de que a los chicos no hay que darle de leer cuestiones controversiales”, expresó en diálogo con Télam.

En sintonía con este desembarco de temáticas antes escamoteadas en el mapa de la literatura infantil, la última edición de la Feria del Libro adelantó en sus stands que la fórmula con “los chicos de eso no se habla” quedó demodé hace rato: el qué decir y qué no, son desde hace mucho tiempo los interrogantes que merodean por los cí­rculos editoriales y este año parecieron reafirmarse como nunca a modo de respuesta.

Los viejos tabúes fueron reemplazados por la idea de que la libertad que airea a la literatura para adultos debe ser la misma que la destinada a los niños, siempre que, como todo buen texto, sea desde el compromiso, el cuidado y la sensibilidad. No sólo es correcto hablar de todo con los chicos sino que los nuevos tiempos lo exigen.

Y ya no quedan dudas, así­ quedó asentado en la cantidad de novedades literarias relacionadas con la diversidad, los modelos familiares alternativos, la equidad de género, la inseminación artificial y otras representaciones, prácticas y relaciones de la sociedad contemporánea, muy alejada de aquellos estereotipos propios de los cuentos de prí­ncipes y hadas del siglo XIX.

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