Pocos datos sobre la prevalencia del VIH en mujeres transexuales

Pocos datos sobre la prevalencia del VIH en mujeres transexualesa

«La realidad transexual es una gran desconocida para la mayoría de la sociedad y muchas veces esto se ve reflejado en la escasez de estudios y datos sobre las características de esta población, siendo esta escasez más evidente a la hora de abordar las tasas de seroprevalencia en personas transexuales»,

Autor y lugar:
Óscar Medel y Berta de la Fuente

Contenido:
En España, no existen estadísticas oficiales que aborden la prevalencia del VIH entre las personas que han cambiado su género. «La realidad transexual es una gran desconocida para la mayoría de la sociedad y muchas veces esto se ve reflejado en la escasez de estudios y datos sobre las características de esta población, siendo esta escasez más evidente a la hora de abordar las tasas de seroprevalencia en personas transexuales», denuncia el COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid) en uno de sus proyectos de prevención para mujeres transexuales trabajadoras del sexo.

«No existen muchos datos sobre los conocimientos que esta población tiene sobre VIH/SIDA», continúa el documento, «y otras ITS, vías de transmisión, prácticas de riesgo… y, por tanto, su capacitación para llevar a cabo conductas preventivas. Pero lo que sí sabemos es la grave situación de exclusión social que sufren en diversos campos como la educación, el acceso al mundo laboral, acceso al sistema sanitario… y cómo éstas pueden influir a la hora de mantener sexo seguro».

El único estudio conocido y manejado por entidades como el COGAM lo realizó en 2001 María José Belza, doctoranda de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y facilitado a LO+POSITIVO por Alberto Martín-Pérez, del colectivo madrileño. Su título, Situación epidemiológica de la infección por el VIH en las personas que ejercen la prostitución en España.
El trabajo de investigación se centraba en tres grupos: mujeres, hombres y transexuales o travestidos y revelaba que la prevalencia de infección por el VIH en transexuales y hombres que ejercían la prostitución era «muy superior» a la hallada en las mujeres biológicas. Tanto las que habían consumido drogas inyectadas, como las que nunca se habían inyectado. En concreto, la prevalencia entre l@s trabajadores/as del sexo ascendía a un 22% entre las mujeres transexuales, a un 12% entre los hombres y a un 1% entre las mujeres.

Los porcentajes ratificaban otro análisis anterior de Belza, Características sociales y conductas de riesgo para el VIH en un grupo de travestís y transexuales masculinos que ejercen la prostitución en la calle, realizado un año antes a partir de una serie de entrevistas a transgéneros y transexuales que ejercían la prostitución en las calles de Madrid. En él, se entrevistó a 132 personas transgénero y transexuales, de las cuales el 56% eran españolas. La media de edad de los entrevistados era de treinta años, el 50% tenía un nivel de estudios de EGB o inferior y el 11% se había inyectado drogas alguna vez. La mayoría llevaba ejerciendo la prostitución una media de ocho años y el 66% de ell@s desempeñaba su trabajo únicamente en la calle.

Según las conclusiones de Belza, una de cada cuatro transexuales era seropositiva. Las razones había que buscarlas en el elevado riesgo de infección por una mayor frecuencia de prácticas sexuales anales no protegidas y por un consumo más frecuente de drogas por vía intravenosa. El uso del preservativo con los clientes era generalizado, sobre todo en las prácticas de mayor riesgo. Pero «de las 132 transexuales entrevistadas, 52 habían tenido algún accidente con el preservativo en el último mes, es decir, un 39% del total. Con respecto al último accidente, la mayoría había consistido en la rotura del preservativo durante una práctica anal y sin haber utilizado lubricante. El 72% de las entrevistadas indicó que no había oído hablar de la existencia de preservativos especiales para las prácticas anales y muy pocas usan el lubricante». Unas cifras que indicaban las graves carencias de educación sexual y conocimientos preventivos en el colectivo.

El 84% había tenido relaciones sexuales fuera del trabajo en el último año. «Respecto al número de parejas no comerciales que han tenido durante el último año, el 49 % tuvo una, y el 26% entre cinco y nueve. Sobre el uso del preservativo con estas parejas sexuales no comerciales, el 50% dice usarlo siempre, el 24% a veces y el 26% dice no usarlo nunca.» El 60% manifestaba tener pareja en aquel momento.

El 39% de las entrevistadas había consumido además alguna droga en los últimos treinta días, siendo el consumo más habitual el de la cocaína, seguido de la heroína, el popper, el speedball y el crack. El 11% se había inyectado drogas alguna vez en su vida.

El 74% de las transexuales se había realizado la prueba del VIH. Pero el 90% de las seropositivas afirmó no hacerse un seguimiento clínico de la infección. Una tercera parte de las seronegativas hacía más de dos años que se habían hecho la última prueba y casi la mitad tenía como referencia asistencial la red sanitaria privada, especialmente las mujeres inmigrantes irregulares, que desconocían sus derechos a la asistencia pública tras empadronarse y obtener la tarjeta sanitaria, o sentían recelo debido a su situación, que genera miedo a la detención y expulsión.

En 2006, la sede de COGAM atendió a 187 mujeres transexuales, de las que 159 se identificaron como trabajadoras del sexo. De estas mujeres, una amplia mayoría proceden de Latinoamérica. La media de edad está entre los 30-40 años.

 

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