Ley pro LGBT: ‘retroceso cívico’ y ‘amenaza a la democracia’ para Alianza Evangélica

Cataluña

aLey pro LGBT: ‘retroceso cívico’ y ‘amenaza a la democracia’ para Alianza Evangélica

La Alianza Evangélica Española ha emitido un análisis sobre el proyecto de ley de derechos del colectivo LGBT propuesto a debate en el Parlamento de Cataluña, concluyendo que se trata de una ley “innecesaria” y que “que se presenta como innovadora, pero supone un retroceso en las libertades cívicas y una amenaza a la democracia”.

El Parlamento catalán debate desde el pasado año una  “Proposición de ley de derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGBT) y para la erradicación de la homofobia, la lesbofia y la transfobia”  presentada por los partidos ERC, PSC, ICV y CUP, que ha sido admitida a trámite gracias al voto de CiU.

En el  documento de análisis, que ha sido enviado a los diputados y partidos políticos con representación en el Parlamento , la AEE plantea punto por punto los aspectos de una ley que da “un trato específicamente ventajoso para los LGBT en detrimento de derechos fundamentales de los demás”, en opinión de la entidad evangélica.

“Los evangélicos somos una minoría secularmente discriminada y por eso somos sensibles a toda medida correctora de este tipo”, explica la Alianza Evangélica Española. “Una ley como la propuesta debe eliminar discriminaciones y normalizar los derechos del colectivo afectado, pero no hay razón alguna para que ese reequilibrio se convierta en una carta de privilegios para la minoría, ni mucho menos para que se constituya en una limitación o amenaza a los derechos de los demás”.

UNA MINORÍA CON VENTAJAS
El proyecto de ley que se debate en Cataluña tiene semejanzas –aunque también diferencias sustanciales- con otro aprobado ya en Galicia, y otros en trámite en Extremadura y Andalucía.

Se trata de una ley presentada para “fomentar en la ciudadanía en general valores de igualdad, respeto y tolerancia” que “en realidad amenaza la igualdad y fomenta la intolerancia. Establece privilegios en el entorno educativo, laboral, sanitario o familiar, y promueve el control ideológico en los medios y promulga criterios de sanción que dan lugar a la arbitrariedad”, dice en su análisis la Alianza Evangélica.

POLÍTICAS DE EMPLEO
Para la AEE, esta ley contiene “muestras de discriminación antidemocrática” que hacen del colectivo LGBT, así como de las personas con esta orientación sexual, personas privilegiadas.

Específicamente, el proyecto da “un trato privilegiado para los LGBT en la contratación pública y privada, como si de discapacitados se tratase (…) lo que es no sólo antidemocrático, sino hiriente en el entorno laboral actual”. Impide además que las empresas tengan libertad “en la contratación de personal y adjudicación de responsabilidades”; y en el ámbito público “exige a los funcionarios una formación específica para su trato con los LGBT como si de personas especiales se tratase”.

APOYO ADMINISTRATIVO
Otro aspecto de la ley es que promete promover la “visibilidad, participación y representación” de los LGBT. Para la AEE “la representación de cualquier colectivo debe ser la consecuencia de la libre expresión de la sociedad civil, no de la presión política de la administración”. Con esta ley, que propone promover “líneas de apoyo a favor de iniciativas del mundo asociativo, privado e institucional” para este grupo, se “rompe con el principio de que todos somos iguales ante la ley”.

Otros aspectos en los que la AEE se muestra crítica es con la propuesta de la creación de un “órgano rector de políticas LGBT” con influencia sobre todos los departamentos de la Generalitat, lo que “concede a una minoría un control político antidemocrático que sólo se puede explicar por la presión política del lobby LGBT”.

FOMENTO DEL IDEARIO LGBT EN LA EDUCACIÓN
Presenta además un refuerzo del ideario LGBT en la educación, que en opinión de la AEE supone un “adoctrinamiento en una forma específica de entender la sexualidad”, con una “una inaceptable intromisión de la ideología en la Universidad”.

Una interferencia que “raya el ridículo cuando alcanza a las competiciones deportivas” o exige publicaciones con contenido LGBT en bibliotecas públicas, “lo que no es compatible con la imparcialidad ideológica en la selección de textos para entidades públicas”.

CONTROL MEDIÁTICO Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN
La ley establece asimismo medidas coercitivas sobre los medios de comunicación y la expresión pública de ideas. Unas medidas que van de la “recomendación” para el fomento de temáticas LGBT hasta “un seguimiento específico propio de la censura política. Será perseguido manifestar en los medios que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer o que la Biblia condena la homosexualidad. Amenaza así la independencia de los medios y la libertad de prensa”.

El texto que se debate en el Parlament “confunde respeto a las personas con respeto a la libertad de expresión y coarta la libre concurrencia de ideas”. Para la AEE “se debe exigir respeto a las personas, y con la misma firmeza respeto a la libertad de opinión y a su expresión pública; la administración debe abstenerse de penalizar esta, no debe ser salvaguarda de unos posicionamientos ideológicos frente a otros, pues retornaríamos a la unión del trono con el altar”.

PRIVILEGIOS SANITARIOS
Otro aspecto de la propuesta criticado por la AEE es que da privilegios de tratamiento “quirúrgico y hormonal de los transexuales”. “Supone un muy elevado coste (sólo la intervención, 20.000 €); en un entorno de recortes, (por lo que) es difícil justificar que estos tratamientos supongan una prioridad”.

Además se interfiere “sobre los Colegios de Médicos para impedir el tratamiento rehabilitador de personas LGBT que así lo requieran libremente”.

POSIBILIDAD DE SANCIONES
El proyecto de ley que se tramita deja abierta la puerta a una política sancionadora, que podría recaer en manos de la administración. El hecho de que se proponga “penalizar los mensajes subliminales o el “comportamiento verbal que denote homofobia”, sin definir una cosa ni otra” generaría “inestabilidad jurídica”, dice la Alianza Evangélica.

“Se podrá aducir discriminación incluso a partir de presuntas pruebas meramente estadísticas o cualitativas. El lobby LGBT cierra todo debate libre con la acusación indiscriminada de “homofobia”; la ley apoya esta actitud inquisitorial y hace que la carga de la prueba caiga sobre el acusado”, añade la AEE.

En definitiva, la ley “exige un trato diferencial privilegiador del colectivo LGBT en todas las esferas de la vida social, pública y privada. Transmite insistentemente el concepto de que este colectivo tiene unas necesidades específicas (…) como un colectivo de discapacitados a los que hay que privilegiar para facilitarles lo que ellos no pueden conseguir por sí mismos, y exige un trato específicamente ventajoso para los LGBT en detrimento de derechos fundamentales de los demás”.

AEE: “IGUALDAD PARA TODOS, NO PRIVILEGIOS”
La Alianza Evangélica concluye su documento con un análisis de la situación de las minorías ante la ley y la sociedad. “Los protestantes sabemos lo que significa ser minoría perseguida por el poder y por la sociedad civil, y la democracia aún no ha normalizado la situación; comprendemos la persecución que muchas personas LGBT han sufrido en el pasado. Pero en contraste, hoy los protestantes reclamamos igualdad de trato, no pretendemos beneficiarnos del victimismo para obtener nada que no se le conceda a los demás”, dice la AEE.

“No es que reclamemos la misma discriminación positiva que los LGBT, sino afirmamos que esos privilegios no se deben reclamar porque menoscaban la igualdad y las libertades de los demás; no son compatibles con la democracia”.

Esta ley “parcialista y privilegiadora no es necesaria”, dice la AEE, considerando que “si la Generalitat insiste, por oportunidad política, en sacarla, debe revisarla para eliminar todo tipo de discriminación positiva para los LGBT que supone una discriminación negativa para los demás. El proyecto de ley pretende presentar a Cataluña como un país abierto y progresista. Apoyamos a la Generalitat en ese objetivo, y por eso mismo advertimos que el citado proyecto de ley empuja a Cataluña en la dirección contraria”.

“A los protestantes -concluye la AEE- este proyecto de ley no nos molesta porque amenace nuestra libertad para opinar sobre la conducta sexual y expresarlo en público, en los medios o en nuestras propias iglesias, sino porque amenaza la libertad de todos; o porque una minoría tenga más privilegios que nosotros, sino porque es profundamente antidemocrático que la administración, que a todos nos representa, prime a una minoría, sea la que sea (…). Nos molesta que la administración muestre debilidad ante esa presión y vulnere su compromiso de trato igualitario con todos los ciudadanos”.

 El Proyecto de Ley que se debate en el Parlament se puede descargar aquí (PDF)

 El Análisis completo de la Alianza Evangélica Española puede consultarse aquí (PDF)

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Durante 40 años de dictadura franquista la Iglesia Católica fue su fiel
    aliado y contribuyo grandemente a la criminalización y discriminación del colectivo LGBT que en la actualidad sigue sufriendo las secuelas de la dictadura. Esta ley devuelve la dignidad a nuestro colectivo.

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