Discriminación y acoso laboral a población Lgbt

aDiscriminación y acoso laboral a población Lgbt

Bogotá_
Culturalmente, los colombianos somos en su gran mayoría personas que al momento de desempeñarse en sus trabajos, buscan rodearse de personas con cierta afinidad, ya sea por inclinaciones deportivas, por condiciones sociales, de género, o simplemente intelectuales, de ahí que existan diferencias de pensamiento las cuales son aceptables cuando no representan una discriminación con los compañeros de trabajo. No obstante lo anterior, cuando en ese círculo laboral se incluye a una persona con preferencias sexuales diferentes a la de la mayoría, se presenta la discriminación laboral por razón de preferencias sexuales.

Antes que nada es importante dejar en claro que la discriminación implica la violación del derecho a la igualdad, teniendo en cuenta la exigencia constitucional encaminada a impedir que se restrinja o excluya el ejercicio de los derechos y libertades de una o varias personas, sin que exista justificación objetiva y razonable para hacerlo. Así las cosas tenemos que el derecho a la igualdad, se traduce en la garantía a que no se instauren excepciones o privilegios que exceptúen a unos individuos de lo que se concede a otros en idénticas circunstancias. (Sentencia T- 1122/02).

Teniendo en claro lo anterior, es necesario aclarar que la población Lgbt no puede ser objeto de discriminación por razón de su condición. El simple hecho de que su conducta sexual no sea la misma que adopta la mayoría de la población, o el medio en cual se desarrolla, no justifica en sentido alguno tratamiento desigual. De hecho, las capacidades laborales de cualquier persona no están definidas por la condición sexual de uno u otro trabajador, no obstante lo anterior, luego de revisar el resultado de la investigación “Raros… y oficios. Diversidad sexual y mundo laboral: discriminación y exclusión” de los investigadores Alexander Pérez Álvarez, Guillermo Correa Montoya, y Wilson Castañeda Castro, publicada por la Escuela Nacional Sindical & la Corporación Caribe Afirmativo, evidencia una triste realidad que a claras luces demuestra que estamos lejos de ser un país tolerante. De hecho muestra que ningún nivel de la sociedad colombiana esta lista aún para hacer parte de una sociedad incluyente.

El estudio de la Escuela Nacional Sindical & la Corporación Caribe Afirmativo, hace un recuento bastante completo de la situación de discriminación laboral que sufre la población Lgbt, para efectos prácticos me permitiré traer a colación tres estadísticas que arrojan cifras altamente preocupantes solo en la capital del país.

La primera de ellas es una clara muestra de la intolerancia a la cual se ven enfrentada la población ya mencionada toda vez que solamente en la ciudad de Bogotá más de 75% de la población encuestada reconoce haber utilizado lenguaje hostil y humillante en contra de personas por cuestión de diversidad de género. Ahora bien, respecto de las personas que han sido despedidas de sus lugares de trabajo por hacer visible su orientación sexual tenemos que más de 40% de la población gay, afirma haber sido víctima de tal situación, así como 43,3% de lesbianas y, 10% de la población Transexuales. Finalmente y hablando de oportunidades de ascenso laboral, es evidente que la diversidad de género es un factor excluyente al momento de reconocer las capacidades de la población Lgbt, ya que él estudio arroja que 89,9% de las personas Transexuales, han sido excluidas de oportunidades de ascenso debido a su condición, lo mismo ocurre con 51,6% de las lesbianas y el 53,3% de los gays.

Es evidente entonces, que la población Lgbt es víctima constante de acoso laboral por constituir cualquiera de las anteriores situaciones conductas persistentes y demostrables, ejercidas en contra de trabajador por parte de su empleador o compañero de trabajo encaminadas principalmente a causar perjuicio laboral, generar desmotivación en el trabajo, y porque no, también a infundir miedo, intimidación, terror y angustia al trabajador. Es por lo anterior que mi invitación a la población Lgbt, es que hagan sentir su voz, que ejerzan sus derechos, que se castigue administrativamente a las empresas que permiten estas prácticas que atentan contra la igualdad, pero sobretodo, que tomen un papel en la historia de Colombia, haciéndonos una sociedad más tolerante e incluyente demostrando por medio de su trabajo, que no existen mayores o menores capacidades laborales por el simple hecho de ser Lgbt.
Carlos A. Franco
Abogado Derecho Laboral

La orientación sexual es todavía un tabú dentro de la oficina

_A5N9439A pesar de los avances culturales y legislativos, gays, lesbianas y trans sufren discriminación
Por Francisco Jueguen
En 2011, Daniel trabajaba en el supermercado mayorista de Chacarita. Era considerado -según cuenta- un trabajador ejemplar. Pero todo cambió cuando decidió publicar en Facebook que estaba de novio con el repositor Joel Hurtado y una persona que trabajaba con él vio su relación en la red social, según relató en una entrevista.
“A partir de que mi condición sexual y relación sentimental fue de conocimiento entre los trabajadores y jefes de la empresa, pasé de ser un trabajador ejemplar a ser un mal empleado que no rendía, que no cumplía y era mal compañero“, denunció entonces. Fue despedido en agosto de ese año. Según la empresa, las razones fueron ausencias reiteradas.
Casi un año después, en diciembre de 2012, Carina y Soledad se casaron. Fue todo un evento publicitario en Córdoba: Carina Villaroel era la primera agente de la policía en contraer matrimonio igualitario. Pero el embarazo complejo de su pareja -por el que reclamó sin suerte licencia por maternidad- la hizo faltar reiteradas veces. En febrero de este año fue despedida. Ella denunció que fue porque es lesbiana y buscó ser madre. “Los días en la dependencia se tornaron cada vez peores, me hacían trabajar los sábados para compensar las inasistencias y empecé a sentir que me desplazaban por mi condición”, dijo en una entrevista con Clarín. En la policía afirmaron entonces que no la echaron por su vida privada, sino que su pase a disponibilidad era “una medida preventiva que la ley prevé cuando hay abandono de servicio”.
La diversidad, virtud proclamada como bandera universal en el mundo de las organizaciones, parece en muchos casos puramente declamativa.
Y eso no es sólo un problema en la Argentina. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la semana última que firmará un decreto que prohibirá a contratistas federales despedir o contratar a empleados sobre la base de su orientación sexual o identidad de género.
Pese al avance de los derechos sobre diversidad sexual durante el kirchnerismo en el país, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) recibió cientos de denuncias. Según contaron a LA NACION, entre 2012 y 2014 se registraron 103 por discriminación en el ámbito laboral por orientación sexual. Los problemas incluyen tanto al sector privado como al público (nacional, provincial y municipal), y aparecen en casi todo el país, pero fundamentalmente se denuncian en Buenos Aires y la ciudad.
En muchas empresas aparece un doble estándar. A pesar de la venta marketinera de una apertura organizacional por una mayor diversidad, el tema continúa siendo tabú y se tolera sólo porque es “políticamente correcto”, según cuenta un importante directivo de una multinacional. “Aún hoy se siguen manejando en los pasillos de manera muy discriminatoria.” El empresario estima que “la mirada al interior de la corporación es poco tolerante”.
Otro importante hombre de negocios afirma que un gerente de Recursos Humanos ya no se plantea si una persona puede o no ingresar a una compañía por su orientación sexual. “Es es muy retrógrado”, estima. No obstante asegura: “En la mesa chica, donde se mira el desarrollo de una carrera, hay compañías que lamentablemente miran estas cosas“.
Ambos empresarios coinciden en que, sin embargo, hubo cambios positivos desde los 90, sobre todo aquellos que implican la mirada sobre la diversidad que traen las nuevas generaciones. “Las personas de más de 40 años suelen ocultar que son gay. Esto es algo que ya no hacen los más jóvenes“, afirma uno de ellos.
En el mundo de la empresa se animan incluso a clasificar la economía por sectores más integradores (ejemplifican con las aerolíneas) y los menos tolerantes (como el petróleo o la industria pesada). “Al final, todo depende de la apertura de mente que tenga el líder”, dice uno de los empresarios que habló en estricto off the record sobre el tema.
“En general, la situación actual es mejor, aunque no perfecta”, estima Rafael Freda, presidente de la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina. “Mi experiencia fue mucho peor. Yo tuve graves problemas de desarrollo profesional”, cuenta el hombre de 65 años que festeja el impulso que el Gobierno le dio a la actual visibililidad con el debate sobre el matrimonio igualitario, lo que produjo una mayor aceptación social.
“Si bien tenemos un importante avance legislativo ampliatorio de derechos, aún continúan existiendo prejuicios que dificultan su total concreción“, confirma a LA NACION Matilde Garuti, responsable del Área Trabajo y Diversidad Sexual del Ministerio de Trabajo de la Nación.
Garuti estima que, en lo que respecta al ámbito laboral, aparecen dos grupos: aquellos que encuentran dificultad para acceder al trabajo (mayoritariamente personas trans) y quienes sí tienen trabajo (gays y lesbianas), pero que “aún continúan viviendo situaciones de segregación en el mismo debido a los prejuicios existentes”.
Para intentar mejorar esta situación, el ministerio conformó días atrás la Intersindical por la Diversidad Sexual, donde cerca de 60 sindicatos promoverán la inclusión de cláusulas contra la discriminación en sus convenios colectivos. Además en Trabajo comenzaron charlas con empresas para lograr un compromiso de los directivos e impulsar buenas prácticas. La idea es que el relato de las organizaciones se convierta en realidad.

Fuente: La Nación (Argentina), vía SentidoG
Fuente: La Nación (Argentina), vía SentidoG
Fuente: La Nación (Argentina), vía SentidoG

aUn 35% de personas LGBT es discriminado en el trabajo en México

Se dará el primer matrimonio homosexual en el Estado mexicano de Aguascalientes
La ciudad mexicana de Guadalajara prepara su “Marcha en Silencio”
Un 55% dijo que nadie o pocas personas saben cuál es su orientación sexual o su identidad de género en el trabajo en México.
El Distrito Federal, a la cabeza en discriminaciones homofóbicas en México
Una de cada tres personas (35%) gays, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT) mencionó que ha sido víctima de algún tipo de discriminación en su lugar de trabajo en México, de acuerdo con los resultados de la primera encuesta sobre homofobia y el mundo laboral en territorio mexicano.
El 62%, en cambio, dijo que hasta ahora no ha sido víctima de discriminación por parte de sus jefes o compañeros de trabajo.
Los datos que recabó la organización Espolea A.C., en conjunto con el sitio web Foro Enehache y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), muestran en otro de sus rubros que al 20% de las personas de la comunidad LGBT se les ha preguntado sobre su orientación sexual o su identidad de género antes de ser contratadas.
Un 55% dijo que nadie o pocas personas saben cuál es su orientación sexual o su identidad de género en el trabajo en México.
Y a un 14% se le ha negado un empleo a causa de su orientación o identidad, según Espolea.
“Aunque ambas cosas están prohibidas por la ley, la mayoría de personas que experimentan estas circunstancias no denuncian por no poder probar ante las autoridades que la razón de la no-contratación o del despido fue la homofobia o transfobia“, apuntó la organización juvenil mexicana.
La encuesta fue difundida a través de redes sociales y sitios de internet dirigidos a la población LGBT. Quienes elaboraron el estudio obtuvieron 2,284 respuestas efectivas durante marzo y abril de este año.
“Al ser una encuesta por internet, es posible que se excluyan a personas de menores recursos. Es difícil llegar a las personas trans a través del internet. La encuesta no es representativa de estados del sur y sureste del país”, apuntó Espolea sobre las limitantes del estudio.
A las personas que participaron en la encuesta también se les preguntó qué tan abiertas son para expresar con sus compañeros de trabajo cuál es su preferencia sexual.
Poco más de la mitad (55%) dijo que nadie o pocas personas saben cuál es su orientación sexual o su identidad de género. “Lo anterior se debe a que la mayoría teme que ‘al salir del clóset’ en el trabajo puedan ser víctimas de burlas o discriminación”, según un comunicado de Espolea.
Una de las cifras “más alarmantes”, agregó la organización, es que sólo un 17% de los participantes que dijo haber sufrido discriminación acudió a poner una queja o denuncia ante las autoridades competentes.
Ante la pregunta: “¿Crees haber tenido algún problema a raíz de la discriminación en tu trabajo?”, un 17% habló de que después de un hecho de ese tipo no quería ir a trabajar, y otro 17% mencionó como consecuencia el aislamiento.
En conjunto con los resultados las organizaciones que elaboraron el estudio presentaron un video con testimonios y mensajes en contra de la discriminación.
Fuente Universogay

aEl 60% de las personas LGTB ha vivido algún tipo de hostilidad o discriminación en el trabajo.

La discriminación laboral y hostilidad que sufren muchas personas por razón de su orientación sexual o identidad de género sigue siendo un hecho. Así lo demuestra el último estudio internacional al respecto, que lleva por nombre Una cuestión de confianza: la visibilidad LGTB en el lugar de trabajo. En él, el investigador Ben Capell, de la ESADE Business School-Universitat Ramon Llull, en colaboración con la Workplace Pride Foundation y la FELGTB, da pistas sobre cómo crear un ambiente de trabajo donde los empleados LGTB se sientan cómodos y puedan hacer visible su condición de gais, lesbianas, bisexuales o transexuales sin temor a posibles represalias. “El estudio tiene como objetivo ayudar a responder a esta pregunta investigando el papel que juega la confianza en la decisión de las empleadas y empleados LGBT para ser visibles en el trabajo”, asegura Capell.
A pesar de los avances de los últimos años, muchas personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales siguen experimentando la discriminación y la hostilidad en diversos ámbitos de la vida. Gobiernos y organizaciones privadas comienzan a reconocer la necesidad social y económica de la inclusión de las personas LGTB y para lograr ese objetivo es fundamental la creación de un entorno de trabajo más favorable y seguro.
En este contexto el investigador Ben Capell de ESADE Business School – Universitat Ramon Llull, con el apoyo de la Workplace Pride Foundation y la colaboración de la FELGTB Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, ha realizado el estudio interncional “Una cuestión de confianza: la visibilidad LGTB en el lugar de trabajo” que persigue analizar cómo podemos crear un ambiente de trabajo donde las empleados/as LGTB se sientan a gusto y puedan hacer visible su orientación sexual o identidad de género.
En palabra de Ben Capell: “el estudio tiene como objetivo ayudar a responder a esta pregunta investigando el papel que juega la confianza en la decisión de las empleadas/os LGBT para ser visibles en el trabajo”.
Partimos de un dato preocupante: según estimaciones, tanto en la Unión Europea y como en Estados Unidos, más de la mitad de las empleadas/os LGBT prefieren no revelar su orientación sexual o identidad de género en el trabajo. La reflexión que debe hacerse es que el hecho de que los trabajadores/as LGTB se sientan más cómodos es importante para ellos/as y sus empresas… pero no sólo porque siendo visibles se sienten más satisfechos/as en un entorno favorable y más saludable, es que también son más productivos y están más comprometidos con la empresa.
El estudio presenta los resultados cuantitativos de un proyecto de investigación dirigido por un equipo internacional de expertos. Debemos destacar que, de las 431 respuestas, 179 corresponden a España.
Estos son algunos de los resultados detectados en el estudio:
• Un 68% afirma que es más probable que sea visibles entre sus amigos/as que no en su lugar de trabajo, lo cual índica que el ámbito laboral se percibe como menos seguro que el entorno social.
• Casi un 60% de las personas participantes declaran haber vivido algún tipo de discriminación u hostilidad LGTBfóba en el trabajo durante los últimos 2 años
• Las experiencias de discriminación u hostilidad son más de modo indirecto que directo: la mayoría de los encuestados/as tuvierno incidentes en los que sus compañeros/as de trabajo hablaron del colectivo LGTB de manera negativa, más que experimentar discriminación de forma directa.
• La confianza que las empleadas/os sienten hacia sus directivos y su empresa/organización determina su voluntad de ser visibles en el trabajo, más que otros factores investigados.
• Las prácticas de los departamentos de Recursos Humanos, como las políticas contra la discriminación por diversidad sexual y de género, sirven para que la gente se sienta cómoda al revelar su identidad LGTB. Sin embargo este impacto existe siempre y cuando los empleados/as sienten que pueden confiar en que sus superiores les traten igual de bien una vez salgan del armario.
• Por el contrario, cuando los empleados/as perciben que en sus empresas no se toman en serio las políticas contra la discriminación de empleadas/os LGTB, no se genera tal confianza y las politicas de gestión de la diversidad de los departamentos de Recursos Humanos tienen un impacto nulo.
• Una vez son visibles, la confianza en el entorno implica un aumento del compromiso y la motivación de las empleadas/os para promover los objetivos de su empresa/organización.
En el estudio se hacen también una serie de recomendaciones sobre qué pueden hacer las empresas para crear confianza en los trabajadores/as y promocionar entornos favorables a la visibilidad de sus empleadas/os LGBT.
Desde la FELGTB, Ximo Cádiz, responsable de diversidad LGTB y ámbito laboral, reclama, a la vista de este estudio, a las organizaciones de empresarios “que promocionen las políticas contra la discriminación por diversidad sexual y de género, por el bien de sus trabajadores/as y porque eso contribuye a que las empresas sean más productivas y rentables”.
Estudio completo: http://www.felgtb.org/temas/laboral/noticias/i/4066/358/una-cuestion-de-confianza-visibilidad-lgbt-en-el-lugar-de-trabajo
Vía FELGTB

aSólo uno de cuatro mexicanos siente que puede salir del clóset en el trabajo

En México, tres de cada diez (29,5%) personas han presenciado personalmente incidentes homofóbicos en el lugar de trabajo.
Los nuevos datos arrojados hoy por el proyecto más extenso del mundo en investigación de mercados LGBT han revelado que para la mayoría de los trabajadores mexicanos es difícil salir del clóset con sus colegas del trabajo.
El Out Now Global LGBT2020 Study nos demuestra en sus descubrimientos parciales de la investigación para el 2014 y los resultados demuestran que para los trabajadores mexicanos resulta muy difícil salir del clóset en el trabajo.
Según Ian Johnson, CEO de Out Now, esto se debe a una preocupación dentro del ambiente laboral. “Esta investigación no es sólo interesante, sino persuasiva ya que los resultados demuestran las principales barreras que tiene una compañía para su beneficio global. Tener una mala concepción de la diversidad en el trabajo, le cuesta a la compañía de manera real. Sabemos de manera general que el 6% de la fuerza laboral mexicana es LGBT”, dijo Johnson. “Esta nueva investigación hecha en México nos muestra que cuando un empleado está fuera del clóset con todos sus compañeros del trabajo, hay una mejora del 21% en ellos sintiendo que sus colegas los tratan como un miembro valioso dentro del trabajo. Hay una mejora del 9% en la intención del empleado en quedarse con su empleador actual y eso nos ahorra el dinero de contratar a nuevos empleados. El progreso hacía los problemas con la diversidad LGBT dentro de las empresas reducirá el costo de reclutamiento en las empresas mexicanas y eso es muy efectivo al aumentar los beneficios al mismo tiempo que incrementar las ventas”, agregó el directivo de Out Now.
Los datos también demuestran que en México hay una fuerte necesidad de implementar grupos de empleados LGBT dentro de las empresas. La mayoría de los trabajadores (91.3%) no tienen una red de empleados LGBT que ofrezca su actual empleador y del resto, sólo el 4.3% de los empleados mexicanos están involucrados con tal red en las empresas donde trabajan actualmente. En los Estados Unidos, el 15 % de los que contestaron al estudio LGBT2020 están empleados en lugares con una red de empleados LGBT que se los proporciona su actual empleador. También hay altos niveles de homofobia según los encuestados en sus lugares de trabajo en México.
Rubén Sandoval, CEO de la compañía organizadora de eventos de marketing LGBT Confex, dijo que el problema de la diversidad LGBT en los lugares de trabajo se ha vuelto más importante en México en años recientes. “Ha habido un crecimiento importante en tomar conciencia que los empleados LGBT se pueden convertir en más efectivos en el trabajo cuando pueden ser ellos mismos en el área laboral,” dijo Sandoval.
En México, tres de cada diez (29,5%) encuestados han presenciado personalmente incidentes homofóbicos en el lugar de trabajo durante los últimos 12 meses.
Los resultados finales de la recolección de datos para el 2014 del estudio LGBT2020 en América Latina se darán a conocer por Out Now en la 4th International LGBT Business Expo que se llevará a cabo en Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, México del 12 al 14 de Junio del 2014.

Fuente: LGBT Confex, Vía SentidoG:

 

 

 

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A pesar de los avances culturales y legislativos, gays, lesbianas y trans sufren discriminación

Por Francisco Jueguen

En 2011, Daniel trabajaba en el supermercado mayorista de Chacarita. Era considerado -según cuenta- un trabajador ejemplar. Pero todo cambió cuando decidió publicar en Facebook que estaba de novio con el repositor Joel Hurtado y una persona que trabajaba con él vio su relación en la red social, según relató en una entrevista.

“A partir de que mi condición sexual y relación sentimental fue de conocimiento entre los trabajadores y jefes de la empresa, pasé de ser un trabajador ejemplar a ser un mal empleado que no rendía, que no cumplía y era mal compañero, denunció entonces. Fue despedido en agosto de ese año. Según la empresa, las razones fueron ausencias reiteradas.

Casi un año después, en diciembre de 2012, Carina y Soledad se casaron. Fue todo un evento publicitario en Córdoba: Carina Villaroel era la primera agente de la policía en contraer matrimonio igualitario. Pero el embarazo complejo de su pareja -por el que reclamó sin suerte licencia por maternidad- la hizo faltar reiteradas veces. En febrero de este año fue despedida. Ella denunció que fue porque es lesbiana y buscó ser madre. “Los días en la dependencia se tornaron cada vez peores, me hacían trabajar los sábados para compensar las inasistencias y empecé a sentir que me desplazaban por mi condición”, dijo en una entrevista con Clarín. En la policía afirmaron entonces que no la echaron por su vida privada, sino que su pase a disponibilidad era “una medida preventiva que la ley prevé cuando hay abandono de servicio”.

La diversidad, virtud proclamada como bandera universal en el mundo de las organizaciones, parece en muchos casos puramente declamativa.

Y eso no es sólo un problema en la Argentina. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la semana última que firmará un decreto que prohibirá a contratistas federales despedir o contratar a empleados sobre la base de su orientación sexual o identidad de género.

Pese al avance de los derechos sobre diversidad sexual durante el kirchnerismo en el país, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) recibió cientos de denuncias. Según contaron a LA NACION, entre 2012 y 2014 se registraron 103 por discriminación en el ámbito laboral por orientación sexual. Los problemas incluyen tanto al sector privado como al público (nacional, provincial y municipal), y aparecen en casi todo el país, pero fundamentalmente se denuncian en Buenos Aires y la ciudad.

En muchas empresas aparece un doble estándar. A pesar de la venta marketinera de una apertura organizacional por una mayor diversidad, el tema continúa siendo tabú y se tolera sólo porque es “políticamente correcto”, según cuenta un importante directivo de una multinacional. “Aún hoy se siguen manejando en los pasillos de manera muy discriminatoria.” El empresario estima que la mirada al interior de la corporación es poco tolerante.

Otro importante hombre de negocios afirma que un gerente de Recursos Humanos ya no se plantea si una persona puede o no ingresar a una compañía por su orientación sexual. “Es es muy retrógrado”, estima. No obstante asegura: “En la mesa chica, donde se mira el desarrollo de una carrera, hay compañías que lamentablemente miran estas cosas“.

Ambos empresarios coinciden en que, sin embargo, hubo cambios positivos desde los 90, sobre todo aquellos que implican la mirada sobre la diversidad que traen las nuevas generaciones. Las personas de más de 40 años suelen ocultar que son gay. Esto es algo que ya no hacen los más jóvenes“, afirma uno de ellos.

En el mundo de la empresa se animan incluso a clasificar la economía por sectores más integradores (ejemplifican con las aerolíneas) y los menos tolerantes (como el petróleo o la industria pesada). “Al final, todo depende de la apertura de mente que tenga el líder”, dice uno de los empresarios que habló en estricto off the record sobre el tema.

“En general, la situación actual es mejor, aunque no perfecta”, estima Rafael Freda, presidente de la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina. “Mi experiencia fue mucho peor. Yo tuve graves problemas de desarrollo profesional”, cuenta el hombre de 65 años que festeja el impulso que el Gobierno le dio a la actual visibililidad con el debate sobre el matrimonio igualitario, lo que produjo una mayor aceptación social.

Si bien tenemos un importante avance legislativo ampliatorio de derechos, aún continúan existiendo prejuicios que dificultan su total concreción, confirma a LA NACION Matilde Garuti, responsable del Área Trabajo y Diversidad Sexual del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Garuti estima que, en lo que respecta al ámbito laboral, aparecen dos grupos: aquellos que encuentran dificultad para acceder al trabajo (mayoritariamente personas trans) y quienes sí tienen trabajo (gays y lesbianas), pero que “aún continúan viviendo situaciones de segregación en el mismo debido a los prejuicios existentes”.

Para intentar mejorar esta situación, el ministerio conformó días atrás la Intersindical por la Diversidad Sexual, donde cerca de 60 sindicatos promoverán la inclusión de cláusulas contra la discriminación en sus convenios colectivos. Además en Trabajo comenzaron charlas con empresas para lograr un compromiso de los directivos e impulsar buenas prácticas. La idea es que el relato de las organizaciones se convierta en realidad.

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A pesar de los avances culturales y legislativos, gays, lesbianas y trans sufren discriminación

Por Francisco Jueguen

En 2011, Daniel trabajaba en el supermercado mayorista de Chacarita. Era considerado -según cuenta- un trabajador ejemplar. Pero todo cambió cuando decidió publicar en Facebook que estaba de novio con el repositor Joel Hurtado y una persona que trabajaba con él vio su relación en la red social, según relató en una entrevista.

“A partir de que mi condición sexual y relación sentimental fue de conocimiento entre los trabajadores y jefes de la empresa, pasé de ser un trabajador ejemplar a ser un mal empleado que no rendía, que no cumplía y era mal compañero, denunció entonces. Fue despedido en agosto de ese año. Según la empresa, las razones fueron ausencias reiteradas.

Casi un año después, en diciembre de 2012, Carina y Soledad se casaron. Fue todo un evento publicitario en Córdoba: Carina Villaroel era la primera agente de la policía en contraer matrimonio igualitario. Pero el embarazo complejo de su pareja -por el que reclamó sin suerte licencia por maternidad- la hizo faltar reiteradas veces. En febrero de este año fue despedida. Ella denunció que fue porque es lesbiana y buscó ser madre. “Los días en la dependencia se tornaron cada vez peores, me hacían trabajar los sábados para compensar las inasistencias y empecé a sentir que me desplazaban por mi condición”, dijo en una entrevista con Clarín. En la policía afirmaron entonces que no la echaron por su vida privada, sino que su pase a disponibilidad era “una medida preventiva que la ley prevé cuando hay abandono de servicio”.

La diversidad, virtud proclamada como bandera universal en el mundo de las organizaciones, parece en muchos casos puramente declamativa.

Y eso no es sólo un problema en la Argentina. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la semana última que firmará un decreto que prohibirá a contratistas federales despedir o contratar a empleados sobre la base de su orientación sexual o identidad de género.

Pese al avance de los derechos sobre diversidad sexual durante el kirchnerismo en el país, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) recibió cientos de denuncias. Según contaron a LA NACION, entre 2012 y 2014 se registraron 103 por discriminación en el ámbito laboral por orientación sexual. Los problemas incluyen tanto al sector privado como al público (nacional, provincial y municipal), y aparecen en casi todo el país, pero fundamentalmente se denuncian en Buenos Aires y la ciudad.

En muchas empresas aparece un doble estándar. A pesar de la venta marketinera de una apertura organizacional por una mayor diversidad, el tema continúa siendo tabú y se tolera sólo porque es “políticamente correcto”, según cuenta un importante directivo de una multinacional. “Aún hoy se siguen manejando en los pasillos de manera muy discriminatoria.” El empresario estima que la mirada al interior de la corporación es poco tolerante.

Otro importante hombre de negocios afirma que un gerente de Recursos Humanos ya no se plantea si una persona puede o no ingresar a una compañía por su orientación sexual. “Es es muy retrógrado”, estima. No obstante asegura: “En la mesa chica, donde se mira el desarrollo de una carrera, hay compañías que lamentablemente miran estas cosas“.

Ambos empresarios coinciden en que, sin embargo, hubo cambios positivos desde los 90, sobre todo aquellos que implican la mirada sobre la diversidad que traen las nuevas generaciones. Las personas de más de 40 años suelen ocultar que son gay. Esto es algo que ya no hacen los más jóvenes“, afirma uno de ellos.

En el mundo de la empresa se animan incluso a clasificar la economía por sectores más integradores (ejemplifican con las aerolíneas) y los menos tolerantes (como el petróleo o la industria pesada). “Al final, todo depende de la apertura de mente que tenga el líder”, dice uno de los empresarios que habló en estricto off the record sobre el tema.

“En general, la situación actual es mejor, aunque no perfecta”, estima Rafael Freda, presidente de la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina. “Mi experiencia fue mucho peor. Yo tuve graves problemas de desarrollo profesional”, cuenta el hombre de 65 años que festeja el impulso que el Gobierno le dio a la actual visibililidad con el debate sobre el matrimonio igualitario, lo que produjo una mayor aceptación social.

Si bien tenemos un importante avance legislativo ampliatorio de derechos, aún continúan existiendo prejuicios que dificultan su total concreción, confirma a LA NACION Matilde Garuti, responsable del Área Trabajo y Diversidad Sexual del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Garuti estima que, en lo que respecta al ámbito laboral, aparecen dos grupos: aquellos que encuentran dificultad para acceder al trabajo (mayoritariamente personas trans) y quienes sí tienen trabajo (gays y lesbianas), pero que “aún continúan viviendo situaciones de segregación en el mismo debido a los prejuicios existentes”.

Para intentar mejorar esta situación, el ministerio conformó días atrás la Intersindical por la Diversidad Sexual, donde cerca de 60 sindicatos promoverán la inclusión de cláusulas contra la discriminación en sus convenios colectivos. Además en Trabajo comenzaron charlas con empresas para lograr un compromiso de los directivos e impulsar buenas prácticas. La idea es que el relato de las organizaciones se convierta en realidad.

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